El despacho de abogados Gómez Menchaca ha conseguido una nueva sentencia favorable en la lucha contra las negligencias médicas. En esta ocasión, el Juzgado Contencioso-Administrativo número 3 de Vitoria ha dictaminado que el Servicio Vasco de Salud, Osakidetza, debe indemnizar con 68.500 euros a José Antonio Arriarán, un camionero de 60 años residente en Oñati, tras perder un riñón debido a un deficiente seguimiento postoperatorio.
Un Diagnóstico que Desembocó en un Error Irreparable
Todo comenzó en el verano de 2020 cuando José Antonio fue diagnosticado con una piedra renal de un centímetro. La intervención quirúrgica se llevó a cabo en el Hospital de Santiago, en Vitoria, centro de referencia para los vecinos de Oñati. Sin embargo, las revisiones posteriores fueron derivadas al hospital comarcal de Arrasate, donde comenzó una serie de omisiones que desencadenaron un desenlace fatal.
El paciente debía someterse a controles médicos regulares para monitorizar su recuperación y evitar posibles complicaciones. No obstante, las pruebas de imagen necesarias, como radiografías o ecografías, se retrasaron injustificadamente. A pesar de que José Antonio insistió en múltiples ocasiones, realizando numerosas llamadas y consultas médicas, su caso no recibió la atención adecuada.
El Progresivo Deterioro y la Falta de Respuesta
Un mes después de la operación, el paciente acudió a su primera revisión, pero, según su testimonio, sus preocupaciones fueron ignoradas. Con el paso del tiempo, su estado de salud empeoró significativamente. En agosto de 2021, mientras disfrutaba de unas vacaciones, comenzó a notar síntomas alarmantes: tobillos hinchados, ojeras pronunciadas y una fatiga extrema que le impedía caminar más de 50 metros. La gravedad de la situación era evidente, pero la respuesta de Osakidetza fue mínima.
Durante la pandemia de COVID-19, muchos controles médicos se realizaban de forma telefónica, lo que contribuyó aún más a la falta de seguimiento presencial. Su médica de cabecera intentó agilizar el proceso, pero la demora fue inevitable. Desesperado por la falta de soluciones, José Antonio acudió a la Clínica Universitaria de Navarra en diciembre de 2021, donde los especialistas determinaron que su riñón sufría una atrofia severa y que solo funcionaba al 8%. Ante esta situación crítica, se decidió proceder con la extirpación del órgano para evitar que afectara al riñón sano.
Un Veredicto que Sienta Precedente
La sentencia del Juzgado Contencioso-Administrativo número 3 de Vitoria deja en evidencia el funcionamiento anormal de los servicios públicos sanitarios en este caso. En su resolución, la jueza reconoció que, de haberse realizado las pruebas de imagen en un tiempo adecuado, se podría haber detectado la obstrucción antes de que el riñón alcanzara un estado irreversible.
Osakidetza argumentó en su defensa que el paciente era asintomático y que la única manera de detectar el problema era a través del dolor, algo que, según los peritajes, no justifica la omisión de pruebas diagnósticas. Finalmente, el tribunal determinó que la falta de control y la demora en el seguimiento fueron determinantes en la pérdida del órgano, condenando al Servicio Vasco de Salud a pagar 68.500 euros a José Antonio en concepto de indemnización.
Responsabilidad y Justicia
Este caso es un nuevo logro en la trayectoria de éxito del despacho Gómez Menchaca, especializado en negligencias médicas. La resolución representa una reparación para el afectado y refuerza la necesidad de exigir responsabilidad a los servicios de salud cuando su actuación negligente compromete la vida y el bienestar de los pacientes.
José Antonio, aunque sigue adelante con su vida, ha tenido que adaptar su día a día a una nueva realidad. Su testimonio es un recordatorio del impacto que puede tener una atención médica deficiente y la importancia de recurrir a la justicia para obtener la reparación que los afectados merecen.
La noticia en los medios
Fuente: El Correo
Fuente: La Vanguardia