Una mujer vizcaína de 63 años ha presentado una reclamación patrimonial frente a Osakidetza por la presunta vulneración de su derecho a la intimidad tras su operación de cáncer de mama. La paciente, representada por el despacho Gómez Menchaca, denuncia que información confidencial sobre su intervención fue comunicada a terceras personas en contra de su voluntad y de sus instrucciones expresas.
Los hechos se remontan al 15 de noviembre de 2024, cuando la mujer fue sometida a una mastectomía en el hospital de Cruces. Antes de la intervención, había solicitado de forma clara a su oncóloga que no se facilitara información médica a nadie y que fuese ella la primera persona en conocer los detalles del resultado.
Información médica comunicada sin consentimiento
Según relata la afectada, únicamente proporcionó el teléfono de una amiga cercana para que, en todo caso, se le informara del momento en que finalizara la operación, sin aportar ningún dato clínico adicional. La médica le aseguró que esta indicación quedaría reflejada en su historia clínica, aunque posteriormente no se hizo constar.
Sin embargo, tras salir del quirófano y ser trasladada a planta, la paciente se encontró con esa amiga dentro de su habitación, quien le comunicó que la intervención había salido bien y que el análisis del ganglio había dado resultado negativo. Esta información, de carácter estrictamente médico, no le fue trasladada a la propia paciente hasta tres semanas después, durante una consulta.
La situación le generó una profunda sensación de desprotección y pérdida de control en un momento especialmente delicado. «Yo había decidido pasar ese proceso sola, tranquila, centrada en mi recuperación. No respetaron mi voluntad», explica.
Acceso indebido a datos sobre su ingreso
Al día siguiente, la situación se agravó cuando dos familiares acudieron a visitarla al hospital sin que ella lo supiera ni lo hubiera autorizado. Posteriormente comprobó que habían llamado al centro sanitario y desde recepción se les había facilitado información sobre su ingreso y el número de habitación.
La mujer afirma que este hecho vulneró gravemente su intimidad en un momento de especial vulnerabilidad física y emocional. «Me sentí atacada y expuesta. Estaba dolorida, con estrés y sin ganas de recibir visitas. Yo había tomado esa decisión conscientemente y no se respetó», lamenta.
La Agencia de Protección de Datos aprecia una infracción muy grave
Tras recuperarse parcialmente y presentar varias quejas ante el servicio de atención al paciente, decidió acudir a la Agencia Vasca de Protección de Datos (AVPD). El organismo le ha dado la razón al considerar que se vulneró el principio de integridad y confidencialidad de sus datos personales.
La AVPD abrió el pasado 10 de abril un procedimiento por una «infracción muy grave» y ha instado al Departamento de Salud a que adopte medidas técnicas y organizativas para evitar que se repitan situaciones similares. Entre las recomendaciones se incluyen el refuerzo de los controles de acceso a la información, el cifrado de datos, la formación del personal y la implantación de políticas de seguridad más estrictas.
Para la paciente, lo ocurrido pone de manifiesto el riesgo que supone difundir información sensible sin control. «¿Qué hubiera pasado si quien pregunta por mí es una persona con la que tengo problemas? Te están exponiendo en contra de tu voluntad», señala.
Reclamación patrimonial en curso
Paralelamente, el despacho Gómez Menchaca ha presentado una reclamación patrimonial ante la Dirección General de Osakidetza solicitando que se reconozca la existencia de un funcionamiento anormal del servicio sanitario y se indemnice a la afectada por los daños morales sufridos.
La cuantía reclamada se sitúa entre los 30.000 y los 120.000 euros, en función de la valoración final del perjuicio causado.
La paciente insiste en que su objetivo principal no es económico, sino evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse. «Quiero que se conozca lo que pasó. Me hicieron sentir como un número, no como una persona. Lo único que exijo es respeto y empatía», concluye.
La noticia ha aparecido publicada en elcorreo.com





